Gracias a Fancómic por citar esta imagen que me ha emocionado. En ella un niño superviviente del ciclón Nargis pone a secar sus tebeos a las afueras de Rangún. Es una foto de EFE/EPA, reproducida en 20 minutos. Anecdótico quizás ante la magnitud de la tragedia, nos habla de la capacidad de la infancia de recuperar la ilusión, y de la capacidad de amar los tebeos y su lectura.
Salvando las distancias, me ha recordado las historias de orfanato de Paracuellos, de Carlos Giménez, en las que los niños leen, se intercambian y atesoran sus escasos tebeos y a través de ellos viven aventuras más allá de su pequeño y opresivo mundo. Yo recuerdo que, cuando era pequeño, para mí los tebeos eran quizás mi propiedad más querida, y para poder leer más iba con una peseta a cambiar unos por otros a quioscos, tiendas o librerías de viejo.
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